Hannover » Alta orilla del río»

«sólo pensar no nos hace libres, porque la libertad se muestra en la acción, en la intervención en el mundo para hacer aparecer algo que previamente no existía» Hannah Arendt.

Salir poco a poco de ciudades grandes me hace pensar que al mismo tiempo volveré a mi otra realidad. Pero antes que eso suceda les mostraré un poco de Hannover, una ciudad que se fundó en la época medieval.

Una de tantas pequeñas entradas del Herrenhäuser Gárten

La ciudad está a las orillas del río Leine era un pueblo de capitanes de transbordadores y pescadores.

Universidad Leibniz de Hannover

Hannover fue una ciudad muy activa en tiempos de la Alemania Nazi, tenía muchos guetos y existían al rededor de la ciudad varios campos de concentración aparte de un campo para gitanos.

La revista Der Spiegel y Stern se fundaron en Hannover y después se trasladaron a Hamburgo.

Después de la 2da Guerra Mundial Hannover necesitaba reconstruirse, así que las pérdidas causó la aparición de zonas urbanas alejadas de la estructura histórica y muchos edificios se reconstruyeron a su arquitectura original.

Dimos una vuelta por la ciudad, caminamos por nuestra cuenta algunos puntos de interés, pero existe la » Línea Roja» que es literal una línea que vas siguiendo y te lleva a puntos de interés de la ciudad, nosotros como buenos vagabundos preferimos mirar lugares no tan visibles para un turista.

Al parecer las avenidas principales son muy anchas y cuentan con 3 y 5 carriles.

Hannover es también de grandes pensadores e inventores como Emile Berliner inventor de la grabación y el gramófono pero de las personalidades más destacadas y reconocidas es la politóloga y filósofo Hannah Arendt.

Nuevo Ayuntamiento

Tomamos un café por la ciudad, llegar a Hannover fue para descansar un poco y seguir camino a casa, un buen baño en la tina me llamaba, el invierno empezaba a manifestarse cada vez con más intensidad, realmente no era nada que nos preocupara, simplemente nuestros propios cuerpos poco a poco necesitaba de un lugar cálido, y en tiempos del Covid-19 cada vez había menos lugares abiertos y seguros.

Centro cultural Fausto
Árbol de maple

Y esa misma noche llegamos a casa, llegamos cansados pero felices y nuestros días no han vuelto a la normalidad, hay que hacer cuarentena, no podemos visitar a nuestros amigos para saber como han estado y tampoco contarles nuestras aventuras, sólo tenemos que esperar y seguir cuidándonos, Lope es el único ser que no le importa regresar a casa y tampoco volver a la calle, mientras tenga calor, sus croquetas y leche, la vida sigue sin alteraciones para él.

Vista desde el balcón
Käsespätzle especialidad de Vorarlberg

De las cosas que me hicieron feliz de regreso a casa fue acostarme en el sofá, ver a Lope durmiendo aún sobre mí o de Jürgen, cocinar en el horno, aparte de tomar café y mirar las montañas, sigo confirmando que estos pequeños placeres son los que disfruto más.

Lope

Publicado por El cuervo, un viajero perdido

Soy un extranjero en tierra extraña

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