Saben que nos dimos el recorrido de nuestra vida, turistear cansa amigos, pero todo sea por mirar, mirar la luz sobre el mar o la lluvia sobre la montaña o escuchar tu canción favorita en un lugar nuevo, en ese proceso de algo nuevo, sea un país o un estado, es satisfactorio el momento.
Recorrimos muchos puentes con las bicicletas, miramos la arquitectura tanto clásica como moderna que tiene Estocolmo, observamos los barcos, los pájaros que cruzaban las islas, caminamos entre tantas calles que nunca volverémos a caminar, y es que Estocolmo apesar que es una gran ciudad, tiene algo tranquilo que disfrutamos.
Nuestros amigos nos comentaron de los museos que más les han gustado el Vasa Museo es el favorito.



El Vasa Museo es literalmente un museo grande que habla de un barco.
El rey Gustavo II Adolfo contruyó el barco entre 1626 y 1628, fue un navío de guerra sueco. Con una capacidad para 445 personas en total entre trabajadores y soldados. Construido como buque insignia y símbo de poderío del imperio sueco.




En su primera singladura una fuerte ráfaga de viento azotó al Vasa y el buque se hundió.
Casi 300 años quedó al fondo del mar y desde su descubrimiento, más bien estuvo mucho tiempo olvidado, tardaron 6 años en sacarlo hasta en 1961. Tardaron otros 2 años para tratarlo con líquidos especiales hasta que quedó perfectamente protegido.
Su buena conservación se debía a la baja salinidad del agua ya que quedó hundido en el fango, en una zona de muy bajas temperaturas así que lo que miramos es el 90% original.





El. Museo tiene 4 pisos y cada uno de ellos son detalles sobre el barco, hubo un total de 30 muertos y hay una parte dedicada a ellos, contando detalles de algunos restos que fueron encontrados.






El recorrido en el museo fue largo pero todavía nos quedaba energía para caminar sobre la isla.


Cruzando el puente nos encontramos en la isla de Östermalm, un barrio más burgués en donde se encuentran museos como Historiska, Scenkonstmuseet y un mercado muy elegante.


Östermalm Saluhall es un mercado que vende verduras, carnes de todo tipo, tiene restaurantes y cafés, pero no es un mercado sencillo es todo un Gourmet, conciderado como el mejor del mundo.
La verdad que mirar sus precios por una cerveza se me pasó su maravilla.





Y así pasaron de rápido los días, nuestros amigos entre semana tenían una vida laboral, así que el día que pudimos hacer un paseo juntos fuimos al Castillo de Drottningholms.
Llegar al castillo fue nuestra última paseada con las bicicletas, hicimos unos 45 minutos desde la casa de los amigos.




Tuvimos un día muy lindo paseando por el jardín del castillo y en algún lugar del jardín habían muchos perros disfrutando el recorrido sin correa, una de las reglas respecto a las mascotas es que si tienes perros al salir con ellos a la calle el tamaño no importa siempre tienen que tener correa y tienes que tener un lugar espacioso para el perro y todos los días tener su hora de paseo.
Todos los animales domesticados tienen que tener su veterinario y un chip.
Ese mismo día por la tarde hicimos pan de muerte y hasta la madrugada estaba listo para comerlo.



Nos sentimos muy agradecidos con la hospitalidad de los amigos, las risas, la comida, el chismorreo, el cotorreo y el cariño que le dieron a Lope.
Hay que seguir con el viaje, antes que nos vuelva a alcanzar el confinamiento, teníamos sentimientos encontrados no queríamos irnos pero sería interesante continuar con el viaje. Nos espera Dinamarca. Pero a nuestros queridos charquitos les deseamos que sigan con buen cotorreo, que encadenen todos sus proyectos y siempre son bienvenidos en Vorarlberg.

