Sabrán que Estocolmo tiene varios museos muy interesantes, nos dimos el pequeño gusto de visitar un par de éstos. Tuvimos la suerte de comprar las entradas ahí mismo, sabrán que Suecia no hizo cuarentena ni cerraron nada, pues lo que sí sucedió fue que semanas antes de nuestra llegada tenías que comprar boleto por Internet con horarios regulados.
Nosotros fuimos entre semana y eso fue un punto a nuestro favor porque no había mucha gente.


El museo está en el barrio de Södelmalm una isla que tiene la vista que les muestro y en el que se encuentra el museo Fotografiska.

Estando en casa de los amigos pudimos cocinar, pero andar en bicicleta y caminar mucho vuelve a dar hambre, la gastronomía sueca realmente no la conocimos, o por lo menos lo que sabíamos no se veía muy interesante para nosotros, lo que si cocinábamos eran las famosas köttbullar, son tipo albóndigas pequeñas que se acompañan con lo que quieras, verdura, pasta o sopa, las encuentras congeladas en el supermercado ya para ponerlas a la sartén, pero los amigos nos dijeron que los Lunch en Suecia es de las cosas más económicas que tienen con respecto a la comida, aparte de fast food, entonces funciona como la comida corrida, los menú típicos que tenemos en México, pero con la gran diferencia que estos Lunch pueden ser de diferentes tipos de cultura, encontrarás comida Italiana hasta Indú, normalmente tienen 3 tiempos y bebida incluida, cuestan entre 100 y 150 coronas, encontramos buenos menús casi siempre a 100 coronas.
Los países nórdicos tienen sus propias monedas son coronas, y funcionan en 100 coronas son 10 euros por ejemplo, un café normal en Suecia cuesta 350 coronas que son 3.50 euros.



La ciudad es grande, a pesar que se ve que la gente anda a la carrera y se ven serios, son personas muy amables, se toman su tiempo para responder a alguna pregunta, duda o cualquier aclaración que necesites. Una ciudad grande pero bien cuidada, no es completamente limpia pero cualquier calle se ve segura. Hay muchos parque, lugares para hacer deportes, vías para las bicicletas y peatón que se conectan con todos los puentes, dan mucha preoridad a las áreas verdes y se nota mucho.

Después del Lunch fuimos al museo, la entrada cuesta 160 coronas, es un museo de fotografía, tiene varios pisos que cuentan como parte del museo y otra parte que son salones de clases, cuenta con un restaurante y una tienda donde puedes comprar los trabajos que se exponen en el museo.
Tuvimos la fortuna de ver la explosión de varios interesantes fotógrafos pero el favorito fue Miles Aldridge y las fotos sobre el Cosmo.












Después de un día de museo, nuestro amigo nos llevó a un lugar de escalar por el barrio de Kungsholmen, muy divertido lugar rutas cortas pero con su dificultad, nos divertimos y lloramos a la vez, después de varias semanas de puro turisteo, nuestros cuerpos andaban sino débiles pero con poca forma para la escalada, lo importante fue un día en la naturaleza y cotorreo.



