Dejar Vorarlberg se ha vuelto una costumbre, viajar no es un lujo para nosotros, es una necesidad y es parte de nuestras vidas, andar en movimiento, concer gente, cultura, lugares e idiomas, es parte de nuestra gran curiosidad que tenemos. Cruzando alguna ciudad de Alemania. Es difícil hacer un viaje largo sin Lope, nos acostumbramos tanto a su presencia. Ahora con este nuevo viaje nos sorprendió como nunca, se ha acostumbrado a la carretera, ya no maulla, ahora duerme muy cómodo y pocas veces necesita su pausa, nos sentimos muy agradecidos con él por acoplarse al Cuervo. Antes de empezar con el viaje fuimos a visitar a los padres y Anneliese nos dió varios #itacates para el camino, esa vez comimos Käsespätzle una comida típica de Vorarlberg y otras partes de Austria. Las fronteras Europeas normalmente son muy tranquilas y checan muy poco, pero este año por el Covid andan más alerta, entre Alemania y Austria no nos encontramos con policías en las fronteras. Al entrar a Dinamarca la cosa cambió pero un poco, nos preguntaron por los pasaporte y hacia donde nos dirigíamos
Las fronteras entre Suecia y Noruega normalmente son más formales, así que por Internet nos enteramos que si llevas alcohol y mascota se hace una declaración primero por Internet y después física, no es nada complicado y en Suecia sólo nos preguntaron casi lo mismo que en Dinamarca, como cuánto tiempo pensábamos estar en Noruega y cuál era la razón de nuestra visita. ( yo quería decir pues olvidar el mal del Covid y estar en la naturaleza nórdica). En Noruega no nos preguntaron nada, nos estacionamos del lado para hacer declaración estregamos los pasaportes y un «OK» sólo nos dieron (raro, no? )
El puente que cruza Dinamarca con Suecia. Halden fue el primer pueblo nórdico donde pasamos la primera noche, ya se puede admirar un Fiodor. » A veces añoro lugares, que ni siquiera sé que existen». Knit Hamsun.