

El encierro de la epidemia llegó justo cuando siento que no me falta nada, nada de amor, nada de cosas, nada de dinero y no querer nada de nadie. Pero no es que no quiera, siento que le hago falta a mi madre, a mis amigos, a mi familia, al amor del cual me siento muy confiada pero que quizás he olvidado mostrar.





Definitivamente no es lo mismo estar 24 hrs. junto a otra persona por placer a estarlo por una pandemia, tampoco significa dar más de lo que uno es, pero descubrí que la gente tiene intimidad, porque somos individuales, porque sentimos distintos, porque a veces no se trata de ser de culturas distintas sino de tener gustos distintos, un ser humano es individual y el amor no es condicional sino universal. Noche y día somos distintos pero el compartir ideas, sentimientos sin importar que piense la otra persona, eso rompe cualquier mala idea y entrega lo que uno es.
