La verdad del Coronavirus

Y como dicen que la naturaleza es Sabia, desde que Lope está en casa poco se interesa por el exterior, sigue teniendo plantas para oler, su comida favorita, pero sobre todo mucho amor, agradecemos que no le den ganas de salir y que sólo quiera carnitas y dormir en medio de la cama.
La cosa más cara que tengo es la amaca que se puede ver en esta foto y en medio mi querida Julia, compañera de casa cortando mi cabello, agradecida con la vida porque siempre conozco gente talentosa y humana, pasamos una cuarentena divertida y motivada, para tomar alcohol y al mismo tiempo mantenernos Fitness.

El encierro de la epidemia llegó justo cuando siento que no me falta nada, nada de amor, nada de cosas, nada de dinero y no querer nada de nadie. Pero no es que no quiera, siento que le hago falta a mi madre, a mis amigos, a mi familia, al amor del cual me siento muy confiada pero que quizás he olvidado mostrar.

Pero la globalización me acercó a mis amigos que por ahora no todos salen en fotos, me acercó a sus circunstancias y sin querer ellos y yo tenemos algo en común. Me ubiqué. ( Mejor me voy, Ely Guerra).

Definitivamente no es lo mismo estar 24 hrs. junto a otra persona por placer a estarlo por una pandemia, tampoco significa dar más de lo que uno es, pero descubrí que la gente tiene intimidad, porque somos individuales, porque sentimos distintos, porque a veces no se trata de ser de culturas distintas sino de tener gustos distintos, un ser humano es individual y el amor no es condicional sino universal. Noche y día somos distintos pero el compartir ideas, sentimientos sin importar que piense la otra persona, eso rompe cualquier mala idea y entrega lo que uno es.

Publicado por El cuervo, un viajero perdido

Soy un extranjero en tierra extraña

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