València, España

Después de Chulilla nos pasamos a la ciudad de Valencia son 62 km de distancia, esta hermosa ciudad nos muestra el mar Mediterráneo del cual está rodeada toda la costa española. Valencia es conocida por su arquitectura moderna, sus museos y sala de conciertos, grandes edificios y monumentos como su gran malecón que así le llamo, ya que no está a lado de la costa pero atraviesa toda la ciudad, y tiene un poco de arte moderno.

De este lado vas a lo que sería el acuario más grande de Europa que también funciona como refugio para animales en peligro de extinción.
Y de este lado vas camino al centro y a un hermoso parque, desde acá puedes ir en bicicleta o caminando, ya saben que somos pata de perro, así que nos caminamos todo, fueron muchos kilómetros que valieron la pena. Empezamos desde medio día hasta la noche, sólo me sentía a veces rara en que Lope estuvo todo el día en la furgoneta y no salió, pero en la noche si pudo salir, les aviso por si estaban al pendiente de Lope.
El acuario es espectacular, es muy grande y conocimos sus instalaciones, desde dónde llegan los peces, lo que se les da de comer, los peces que sólo llegan de refugio como los caballitos de mar y algunas especies que ahí nacen, también nos mostraron como los seleccionan para llevarlos a sus peceras, cuanto pesan y de qué forma comen, tienen un pequeño hospital para las tortugas, no era permitido tomar fotos, pero se veía todo bien, todos los peces y el agua son del mar mediterráneo, algunos peces o la mayoría no se pueden regresar a su habitad porque aquí crecen o nacen, la mayoría de las tortugas que tienen son rescatadas y casi todas se regresan al mar, conocí a un par de tortugas que fueron rescatadas porque dos no tenían patas y una estaba ciega, aquí a muchas las operan, pero desgraciadamente no se pueden rescatar a todas, la entrada no es tan barata, pero después de ver lo que hacen con ese dinero, vale la pena ayudar, pero la ayuda también es mayor si empezamos cuidando nuestros ríos, mares y océanos. Sentí raro ver a todos estos seres tan impresionantes encerrados, no me mal entiendan no quiero tener esa doble moral, porque al final yo viajo en un carro y también contamino, pero quiero decir, que muchos de ellos no van a estar afuera, no conocerán el mar como yo ahora muchos países. El mar es un lugar muy oscuro y muchas veces le tengo miedo, pero estos seres se ven tan tranquilos y muchas de estas especies pueden vivir juntos, tiburones y peces pequeños.
Así que caminamos y caminamos hasta llegar al parque con un gran Gulliver, te sientes literal como un Lilliput, está enorme y tanto niños como adultos juegan aquí.
Y así poco a poco llegas a la ciudad vieja, a mi en lo personal llegar a Valencia me recordó mucho a la CDMX por su arquitectura, desde el Rococó, edificios modernos, casas abandonadas algunas que sólo son la fachada y el Graffiti.
Pero qué sería una ciudad sin Graffiti, seguiría siendo una ciudad?
Hay un recorrido que se llama paseo por la vieja ciudad, que consta en hacer una vuelta dónde puedes ver varios edificios medievos, este sería como la entrada o salida de la ciudad, son varias en diferentes puntos del centro, pero miren bien, no les recuerda a alguna pintura de una española, nacionalizada mexicana?, así es Remedios Varo, la cosa es que si miran del lado izquierdo hay una escalera, pero arriba en los laterales también tienen escaleras y nos recordó a una de sus pinturas.
Esta fachada me recordó mucho al centro, el Zócalo o alguna de Tabasco, muchas calles tienen este tipo de casa y edificios abandonados, algunas calles sucias, si se nota mucho de lo que llevaron los españoles a mi país, y como dice Lila Down en uno de sus conciertos, la mezcla fue buena.
Pero bueno, es que también no siempre es compartirles, por favor déjenme presumirles la forma en la que me dio la bienvenida, pues resulta que a la primera librería que entramos, fue para buscar el segundo tomo de último libro de Murakami, porque a Jürgen le encanta sus libros, y que me voy topando casi en la entrada con este hermoso libro del ilustrador francés Benjamin Lacombe, no sólo es ilustrador, también es escritor y poco a poco me voy haciendo una colección con todo su trabajo y encontrar este de historias de fantasmas japoneses me hizo recordar aquella vez hace un año que fui con un par de amigos a París y entramos a un museo dónde estaba una explosión muy grande dedicada la los fantasmas orientales, fue una experiencia inolvidable, y miren ahora en libro, casi lloro de la emoción. El café español tengo que decir que no se me hizo nada especial, pero a Jürgen le gusta mucho el café con leche, es que no tienen en muchos lugares capuccino y a mi la leche a veces me hace mal, yo creo cambia el nombre como nosotros a veces decimos lechero, porque no tiene espuma como el capuccino.
Y ésta es la entrada de una iglesia, muy guapa verdad? Y así Valencia, creo no es una ciudad tan grande, pero la historia que nos muestra en cada rincón es enorme.

Publicado por El cuervo, un viajero perdido

Soy un extranjero en tierra extraña

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