Chulilla, España

Vamos a conocer otro pequeño pueblo, pero más grande que Siruana. Chulilla también tiene un Castillo, fortaleza musulmana pero casi toda su historia se destaca como prisión eclesiástica, ahora sólo es  ruina. Una gran ruina de todas las historias que representa, desde la guerra de sucesión, la independencia y las más destacadas, las Carlistas junto a un fuerte terremoto del siglo XVIII.

Chulilla
Chulilla está a 51 km. de Valencia, así que es probable que el clima en el invierno sea ideal para la escala a comparación  con otras partes de España.
La roca es Caliza, las rutas depende mucho del sector donde te encuentres, pueden ser rutas con grado fácil pero la roca en esas rutas por lo general son muy pulidas, sin embargo eso no le quita lo bonito y divertido que puede ser la ruta. Hay muchos multilargos, vertical y algo de desplome.
Lo que más me gustó del clima es que no importa si ese día es friolento, llueve un poco o hace mucho sol, siempre encuentras alguna zona para escalar y toparce con gente muy motivada y agradable es lo mejor.
Justo en la entrada del pueblo hay un Bar de escaladores, bueno me refiero que ahí justo se reúnen todos, el ambiente es muy agradable, la música y tienen una carta con diferentes alimentos para todos los gustos, desde pizzas, hasta burritos veganos, los precios son muy accesibles, pero en general todo el pueblo es así, tienen cosas pequeñas como empanadas que es muy típico por estos lugares de España, cerveza, mucho vino, mucha naranja dulce y mandarina que se da por este lado.
El pueblo es muy bonito y las calles pequeñas me recuerdan a Guanajuato, la gente del lugar es muy tranquila y amable, les gusta ser vicitados, ya que su principal ingreso es a través del turismo, a pesar que podemos en
contrar muchas casa en buen estado casi todo es para renta y/o en venta, las personas que viven aquí y los comercios son conciente que la temporada fuerte empieza desde Octubre hasta Abril.
Es un pueblo que me encantó conocer, el clima siempre se mantuvo entre 10 y 18° por lo menos en nuestras dos semanas que pasamos. Un lugar que siempre nos mantuvo en movimiento, caminamos mucho, escalamos mucho y volvimos a encontrar a gente que ya los había visto en otro lugar, estas simples cosas son las que me hicieron sentir feliz y especial.

Publicado por El cuervo, un viajero perdido

Soy un extranjero en tierra extraña

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